Con enie de ñandú nov02

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Con enie de ñandú

El ENIE (Encuentro itinerante de escritores) es algo más que una sigla -dice una de las poetas- denota lo que son, un encuentro. Un espacio, abierto a la participación de escritores noveles, tal vez de los márgenes, activos y activistas de la palabra; una convocatoria anual que se realiza en distintos puntos de la Argentina.

Cada año se nuclean en una provincia con la finalidad de compartir experiencias de lectura y de escritura, realizar charlas, debates, visitas a escuelas y penales del lugar.

Así van conociendo escritores y amigos, ese lindo combo. Sí, el ENIE tiene esa cosa extrañamente mágica, cuasi mítica, de reunir a poetas, narradores, trashumantes, inoportunos que estrechan lazos verdaderos y cada año confluyen en honor a la literatura y la amistad que crecen.

En 2011 la sede fue Neuquén-Cipolletti. Los locales: Tomás Watkins, Bruno Revello, Hector Kalamicoy y Clarissa Reggiani tuvieron el honor de recibir en nuestra tierra a los escritores jóvenes de Chaco, San Juan, San Luis, Mendoza, Bahía Blanca, Buenos Aires, La Plata y Puerto Madrin.

Junto con los escritores de esas provincias, los neuquinos y rionegrinos pronto lanzarán la Antología Enie 2011 que recorrerá el país. También se podrá encontrar las librerías de nuestra región.

 

 

 

Fue

 

Tu calor fue la luz de un microondas

un fernet desteñido y una sombra profunda

casi tan amarga

como el ángel de la noche

jugando solitario con un naipe a oscuras

dando vueltas por la casa

cuando alguien

se ha ido

 

fuiste la persecución de diablos vestidos de rock

y aburridos como covers mal logrados

desafinaste el intento y la risa se hizo

templo sin vitraux, sin pasillos

tus testigos arruinaban mis descansos

 

y al fin se extinguió tu nombre

voluble en el celular sangrado se revuelven

números como luces en fachadas

señales de auxilio o navidad banal

 

 

No sos la entrada a la fiesta

las cuatro cuerdas del mundo donde lanzar ropajes

ni un souvenir sonoro,

más bien resaca

de otro verano ordinario que

se apaga

 

 

Clarissa Reggiani

 

 

 

 

25 de España

 

Confusión en la dirección

como para perder la cabeza, de suerte

que ya no pierdo la cabeza

nunca más a lo franchute del ‘92 ¡Capullo!

Olé olé olé

las patas de aves nuevas, a las de

posarse.

 

 

Como para perderla, pero no. Ya no la pierdo a la cabeza

sobre todo si es casual y efímera la gracia de tener

—TE sobre costos impagables de una plaza oscura

y sobre bici que se calza botas indias,

tu cola de tele

y porro.

 

Ya no pierdo la cabeza. La he perdido

de antemano en offside y off the record.

Ya no pierdo, es cierto, pero cuánto he perdido…

Bla bla bla amor de mar de amigos

y eso.

No voy a construir

el relato de mis pérdidas.

 

No tengo cabeza que perder. Es decir:

no tengo nada que perder

que no haya perdido.

Debido a Russell, mi cabeza

es un conjunto de elementos

que no se representa

a sí mismo. Perderla ha sido

un lujo caro,

&

no more, honey,

NO

 

Es que

ya no pierdo; a lo sumo resto

en todo

lo que va y que

mejor

 

quedarse. La paz

imperturbable

y loca.

 

En fin: si el deseo muere,

el cuerpo muere. Hoy fue

sábado.

Sangra.

 

Tomás Watkins

 

 

Más data? visita  http://escritoresitinerantes.blogspot.com/